
Comencemos con la idea de que somos hombres libres.
¿Pero que significa libertad?
¿Acaso es la ausencia total de ataduras involuntarias o la imperecedera facultad de decidir?
¿Estamos realmente seguros de que somos libres? ¿de que nunca vamos a estar sujetos o subyugados a una fuerza ajena a nuestra voluntad?
Yo creo que no.
Que no somos libres y que nunca vamos a alcanzar ese estado de total independencia, de modo que tanto nuestro cuerpo, alma y mente estén liberadas del gobierno del alimento, la religión o el pensamiento.
Ser esclavo no solo significa ser vendido o manejado a gusto y placer de un déspota. Ser libres es saber a que queremos someternos o esclavizarnos.
Entonces, ¿Cómo podemos ser libres si estamos sometidos? Aunque sea por voto propio ya estamos gobernados por la fuerza de voluntad de algo ajeno a nuestro libre albedrío.
Alejandro Sánchez Brondo.